Quizás, aficionado a las anécdotas y los relatos breves vividos en persona, donde uno recuerda y pone de relieve aquellas vivencias que le resultan mas significativas, es que he decidido contarles algunas de estas narraciones. La mayoría pasaron en mi barrio, aunque no la minoría en otros lugares, con amigos, familia o conocidos de la vida; sin mas veamos algunos.
Según tengo entendido, existió alguna vez en mi barrio, creanme no importa cúal es, al sur de mi ciudad, tampoco importa por ahora, durante los años 1965 y 1966 una rara comisión, la cual estaba encargada de organizar los eventos que se sucedieran en el incognito barrio. Lo particular de esta comisión, era buscar a toda costa, que sus eventos -cumpleaños, casamientos de cualquier religión, entre varios más- fuesen lo mas aburridos posibles, resulten en fracasos, y su publico lo abandonara paulatinamente, ya que consideraban que un evento divertido, algo entretenido... podía hacerlo cualquiera. Los globos se reventaban en cualquier momento, los payasos nunca llegaban, la mayonesa de los sandwichs estaba rancia, la cerveza estaba siempre tibia o sin gas -o ambas- durante el juego de las escondidas había organizadores disfrazados de padres quienes aconsejaban lugares a los inocentes niños que eran descubiertos de inmediato, y en caso de no hacerlo, estos “buchoneaban” al buscador el lugar de escondite de sus compañeritos de juego, arruinando por completo la logica del mismo. Con el correr de los eventos, la comisión del barrio ya apodado el incognito, tuvo una trascendencia notoria en los barrios aledaños, los cuales prestaban sus vecinos para eventos posteriores. Las fiestas se volvieron tan numerosas que la comisión perdió su razón de ser.
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